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24 de septiembre de 2017

Los relatos de Boris Vian

Boris Vian fue un artista fuera de serie, un mito del París de la posguerra cuya leyenda se hace más intensa con el tiempo. Es sorprendente todo lo que hizo, y lo bien que lo hizo todo. Fue ingeniero (eso no importa en su vida), cantante, trompetista de jazz, locutor, productor de discos, locutor, escenógrafo, inventor, traductor y escritor. 

Vivió tan rápido que pareciera que le quedó muy poco por hacer en este mundo, aunque sólo estuvo aquí treinta y nueve años. Si alguien quisiera inventar a un personaje como Boris Vian resultaría una especie de monstruo, insufrible, increíble e inverosímil. Otro atributo del gran Vian: es inimitable.

Noticia para lectores: El lobo-hombre (Tusquets) es una colección de trece relatos. Todos distintos, revelan una faceta de Vian, modelo de creador sin pausa, de artista total, de innovador incesante, siempre en busca de algo nuevo, en busca de hallazgos y a veces de respuestas. 

Este libro es un muestrario de propuestas estéticas, una celebración de la imaginación, un paseo por las tendencias de la literatura francesa de su tiempo. Se gozan mucho más si se leen a deshoras: en la oficina, de madrugada, bajo un paraguas en pleno aguacero, en un coche a alta velocidad...

“El lobo-hombre”, el cuento que da título al libro, es un ejercicio de imaginación. Todos sabemos del hombre lobo, pero qué tal que un día un lobo se convirtiera en hombre. El resultado fue más o menos agridulce, por no decir, amargo, y es que no resulta fácil ser hombre para un lobo (en realidad, no resulta fácil ser hombre), y sobrevivir entre los hombres.

Aquí se cuentan historias de ladrones y niños perversos, de personajes absurdos, de prófugos de la policía o la justicia, que no siempre es lo mismo, de músicos de jazz que van a tocar una noche, de un taxista que encuentran en la noche a una mujer de armas tomar por decir lo menos, de una chica suicida que tal vez busca otra cosa y provoca una desgracia, de fiestas absurdas con personajes desquiciados, de chicas que les gusta gozar entre ellas (otro adelanto de Vian, sin duda) y gozan maltratando a un hombre, y de una máquina que se aprende una enciclopedia, es inteligente, sensible, con iniciativa y violenta: se rebela contra el hombre porque se han enamorado de la chica de su creador: el lado más oscuro de la temible inteligencia artificial, y conste que son escritos de 1950. Son el otro lado de la grave literatura francesa en tiempos de compromisos estalinistas y existencialismos sartreanos. 

Divertidos, ligeros, intensos, audaces, profundos, irreverentes, crueles y desbordantes de sentido del humor, estos relatos son una fiesta. Son transgresores, son de Boris Vian. Y eso es decir mucho. De despedida, una oración perfecta e incorrecta, inolvidable, luminosa como un relámpago: «Aun a riesgo de escandalizar, confieso que una mujer con falda es algo que no me ofende.»

30 de agosto de 2017

Vuelta a Cien años de soledad

Después de muchos años, he releído Cien años de soledad. Descubrí página a página, de sorpresa en sorpresa, que no recordaba casi nada, lo cual fue muy útil para una lectura fresca y dichosa. Comprobé que Montaigne tiene razón: la función de la memoria es olvidar.

Sucumbí ante la imaginación desatada, los prodigios y las trampas tendidas, a la tensión que aumenta con el paso del tiempo en la novela. Vislumbré algunas claves y trucos de la «carpintería secreta», la sabiduría narrativa de García Márquez. Y con todo algo arrojaba una sombra en la dicha de mi lectura.

Soy poco afecto a la fantasía, a la ciencia ficción, al realismo mágico, y aunque no son lo mismo ni funcionan igual, me despiertan más o menos la misma suspicacia, las mismas sospechas. Algunos libros célebres se escapan de mi entendimiento y mi alegría lectora.

No soy entusiasta de los pasajes donde, por ejemplo, un cura «andaba tratando de probar la existencia de Dios mediante artificios de chocolate.» No puedo entender (ni aceptar así nada más) que alguien levite por tomar una taza de chocolate. Me contradigo, y aunque tampoco me lo creo, encuentro irresistible el personaje y la ascensión de Remedios, la bella: «la mujer más bella del mundo que estaba subiendo al cielo en cuerpo y alma».

Las últimas cien páginas, cuando la novela se va cubriendo de la tristeza y la melancolía y la desgracia del final, son las más bellas. Y tal vez en ellas rigen menos los pasajes de realismo mágico que, para decirlo con Onetti, podemos llamar milagros.

Hace unos años, Alessandro Baricco, con imaginación y audacia, hizo una intervención de la Ilíada. Por un lado respetó los hechos y personajes del poema homérico, y por otro hizo cambios relevantes en el punto de vista y, sobre todo, sacó a los dioses del texto, los mandó al monte Olimpo porque nada le ofrecen a la humanidad de hoy. El texto fue un éxito en lecturas públicas, y el libro, Homero, Ilíada, gana, además de críticas duras, algunos elogios y lectores.

De pronto, hacia el final de la lectura, pensé si sería posible intervenir Cien años de soledad, al menos como ejercicio o experimento, y liberarla de los milagros del realismo mágico. ¿Qué quedaría?

A medio siglo de publicada, ya es un clásico entre los clásicos del siglo XX y de nuestra lengua. Es una obra portentosa que resiste cualquier lectura, que soporta cualquier comentario e interpretación. Si perderse, olvidarse o desaparecer es «el destino natural de la literatura», esta novela lo hará al final, en un futuro que no podemos imaginar porque será el final de otros muchos logros de la civilización o la civilización misma.

Sí, así será. Pero, ¿cómo sería Cien años de soledad sin los milagros, cómo sería Macondo y la estirpe de los Buendía sin curas que levitan con una taza de chocolate?

8 de noviembre de 2016

Un pequeño argumento

Encuentro en la sección de crónicas o sucesos un hecho irrelevante que me ha devuelto a mí mismo, al que fui hace muchos años. Proust lo sabía. Lo supo antes y mejor que nadie.

Es asombroso el poder evocador del sabor de una magdalena, o de una fruta. Pero también algunos olores, una vieja canción, ciertas palabras, algunos hábitos abandonados, un viejo cuaderno de escritura. Todo eso, como un juguete de la infancia, pueden devolvernos como un latigazo a un momento de vida que teníamos rotundamente olvidado.

Decía la crónica que una mujer de Portland, Oregon (¿en qué otro país esto sería esto una noticia y se publicaría y le daría la vuelta al mundo si no en los Estados Unidos?), robó involuntariamente un coche. Por error, se llevó uno igual al de una amiga que le había pedido el favor de recogerlo.

La mujer, que difícilmente podría ser con justicia llamada ladrona, en cuanto se dio cuenta de su error, tal vez muerta de miedo, regresó el coche al lugar donde lo encontró, dejó una nota de disculpa y dinero para compensar la gasolina que había gastado.

El periódico dice que el marido de la despojada miró esa noche por la ventana cómo el coche robado (como un perrito extraviado que vuelve a su hogar) regresaba y era estacionado a la puerta de su casa.

La crónica ofrece otros detalles, pero sólo uno es relevante: un oficial de policía dijo que las llaves de ese modelo de coche son intercambiables, lo que explicaría lo fácil que le fue a la ladrona llevarse un coche equivocado.

La historia no es relevante ni tiene mucha gracia. Es casi un comentario, una anécdota que pasa y se olvida, y sin embargo para mí fue un chicotazo de vuelta del olvido. El centro del relato es el argumento del primer cuento que escribí.

El personaje, ahora lo recuerdo, se llamaba Luis, y una noche se sube a un coche que no es el suyo. Pronto descubre su error: uno conoce su propio coche. Mira con atención y encuentra documentos, un pasaporte, dinero. Insatisfecho con su vida, sabe que pronto lo buscarán. Decide huir y cambiar de identidad.

Este relato, tan adolescente, ha vuelto a mí con la emoción íntegra y heroica con la que sólo se puede escribir el primer cuento. Me he sentido de pronto, mientras leía la crónica, como se sentía Luis al huir en un coche robado. En realidad, como me sentía yo mismo al escribirlo e imaginar lo que sentiría el personaje o alguien que jamás se hubiera llevado un coche robado.

El relato era muy malo, por supuesto. Y por fortuna no se publicó. Y espero que haya desaparecido del todo, que el fuego acabara con él y con los otros cuentos como ése que escribí luego en un cuaderno.

Todo esto no le interesa a nadie, por supuesto. Y la verdad es que a mí tampoco, salvo por el asombro de leer en un periódico como un hecho un pequeño argumento que imaginé hace muchos años, y con el que escribí mi primer cuento.

A veces, sucede lo que imaginamos. Otras, creemos imaginar lo que sucede. La Historia y la memoria se entretejen, las une el azar, el tiempo y el destiempo. Con frecuencia creemos que imaginamos o inventamos algo sin darnos cuenta de que se trata de un recuerdo deformado.

28 de diciembre de 2015

Las novelas

Cuentan la vida de los hombres. Lo que viven y lo que anhelan. Sus sueños y sus pesadillas, sus fantasías y deseos. La suma de las novelas es la historia cifrada de la humanidad. ¿Qué cuentan las novelas?

La historia de un hidalgo que por leer libros de caballerías se creyó caballero andante, la de un hombre que a través de la revaloración del pasado le da sentido al tiempo y a su condición de artista, la de un náufrago que sobrevive solo en una isla, la de una muchacha insatisfecha en su matrimonio y sueña con vivir una vida que no es la suya, la de una mujer casada que se enamora al paroxismo y termina por arrojarse a las vías cuando pasa el tren. Hay una novela de un hombre que quiere llegar a un castillo, y otra de un hombre al que le inician un proceso sin saber por qué.

Una novela cuenta los pasos y las horas de un hombre, su vida, por las calles de Dublín, y otra cuenta que un hombre fue a buscar a su padre a un pueblo donde todos están muertos, y otra trata de un pueblo que vive en tinieblas, bajo la oscuridad de la más obtusa religiosidad al filo de la revolución. Otra da noticia de un loco iluminado, un falso mesías que mueve multitudes, otra sigue una larga conversación en una cantina, y otra los sucesos en una casa que es un prostíbulo pintado de verde, y otra es una saga familiar a lo largo de cien años en un pueblo en el que sucede lo nunca imaginado, y otra cuenta el crimen que comete y el castigo que recibe un joven nihilista, y una más cuenta las desventuras de un joven que se suicida por amor, y otra cuenta la vida de una romana, tan joven como bella, que se prostituye, y una más cuenta la historia de un niño que no quería crecer, y otra cuenta la decisión atroz que tiene que tomar una madre para salvar sólo a uno de sus hijos, y otra cuenta la guerra y la derrota de Napoleón en Rusia.

Otra cuenta la historia de un capitán que persigue obsesionado a una ballena blanca por todos los mares y océanos, y otra nos habla de un cónsul que bebe mezcal sin tregua en una ciudad extraña al pie de un volcán, y otra cuenta de un hombre que se enriquece y hace fiestas sin mesura sólo para ver a la muchacha que amó en su juventud, y otra cuenta las historias de los que ocupan cada mesa de un restaurante.

Hay una novela sobre cuatro personajes en Alejandría, y otra cuenta un viaje en globo alrededor del mundo en ochenta días, y otra la historia de un capitán que tiene un submarino, y otra narra el viaje al centro de la Tierra. Existen novelas sobre fumadores y sobre un hombre que quiere dejar de fumar, y otra narra la excursión a un faro, y otra las investigaciones del robo de un diamante llamado la piedra lunar, y otra cuenta la historia sucia de un cuarentón obsesionado con una niña, y otra cuenta la búsqueda y la mediocridad de un argentino sin oficio ni beneficio en París, y otra narra las desdichas de un avaro, y otra las miserias y sufrimientos de un niño mendigo, y otra cuenta las aventuras en la llamada isla del tesoro.

Un novelista imaginó la vida y obra de un músico que le vende su alma al diablo para ser el mejor en su arte, y otra cuenta la sempiterna estancia de tuberculosos en un hospital en lo alto de una montaña, otra se demora en miles de páginas en recuperar el tiempo perdido y encontrando significado en lo vivido, en la infancia. Otra cuenta la búsqueda en la selva del origen de la música, y otra narra la desdicha originada por una extraña piel de zapa, y otra cuenta cómo un hombre impasible mata a un árabe en la playa porque hace calor y brilla mucho el sol.

Hay novelas de guerra, de barcos, de aviones, de aventuras, de viajes al espacio y al fondo del mar. Hay novelas de niños y de viejos, de hombres y mujeres en las más extrañas situaciones. Hay novelas de espías, de deportistas, de artistas, de románticos, soñadores y de asesinos. Hay novelas de pobres y novelas de ricos, de campesinos y aristócratas. Hay novelas urbanas y novelas campestres, fantásticas y realistas, de perros y de gatos, de caballos, de locos, de presos, de esclavos. Hay novelas situadas en el pasado, en el presente, en el futuro, en la prehistoria y fuera del planeta Tierra.

No hay tema que no haya sido desarrollado en una novela al menos. Cada hecho humano, cada circunstancia podría encontrar su lugar en una novela. En las novelas todo tiene su lugar y todos podemos encontrarnos en alguna. Aunque no la conozcamos ni la leamos nunca, hay una novela que es como un espejo y cuenta nuestra vida. Las novelas no tendrán fin porque no lo tienen las historias que se cuentan los hombres desde el principio de los tiempos, y así será hasta el último día.

15 de noviembre de 2013

Una novela cada día

Durante una semana de julio de 2013 elegí para mis improbables alumnos de una asignatura imposible que llamaría “Las noticias y la ficción o cada noticia encierra una novela I”, diez noticias raras, extrañas, algo absurdas o sorprendentes o que mueven a la indignación que encontrara en los periódicos para cotejarlas con eso que solemos llamar la imaginación literaria.

Decidí excluir guerras, injusticias y conflictos, desastres humanos o naturales, por considerarlos temas más propios de la poesía épica que de la novela, siempre subjetiva y creada para narrar una historia, las vicisitudes de una vida (Flaubert y Stendhal encontraron en los diarios y gacetas el origen de sus obras maestras). El tiempo y el lugar son irrelevantes: casi siempre y en todas partes obtendría los mismos resultados. Los inexistentes alumnos tendrían que explorar las cualidades literarias y la posibilidad de escribir un relato a partir de esos sucesos. En esa semana tuve noticia de que:

1. Científicos de la Universidad de Utah han descubierto una nueva especie de dinosaurio, al que han llamado Nasutoceratops titusi porque poseía una cabeza con una gran nariz y enormes cuernos. Los paleontólogos han explicado que pertenece a la familia de los triceratops, aunque “está fuera de la norma de este grupo”.

Mark Loewen, director de la investigación, ha explicado que los cuernos y la nariz de esta especie eran por mucho “los más grandes” de cualquiera de su familia de dinosaurios. Los cuernos se curvan hacia los lados y hacia adelante.

Loewen ha comentado: “Nunca se ha visto nada igual" y "ni siquiera se podría suponer la existencia de este animal". El estudio de la Universidad fue publicado en la revista Proceedings of the Royal Society.

Entre sus características, además de su enorme nariz y cuernos, destaca que el dinosaurio era herbívoro, medía unos cinco metros de largo, tenía una especie de cuello festoneado detrás de la cabeza y pesaba unas dos toneladas y media. Los huesos del dinosaurio fueron hallados en 2006 y no se había ratificado que se trataba de una nueva especie porque tardaron años en limpiar el fósil y reconstruir con precisión las características del animal, según Loewen, quien también trabaja para el Museo de Historia Natural de Utah.

Los fósiles fueron encontrados en rocas de unos 75 millones años, lo que ha permitido afirmar que el dinosaurio habitó la Tierra durante el período Cretácico. Los expertos han señalado que los fósiles se hallaron en un desierto al sur de Utah, que una vez perteneció a un continente llamado Laramidia (que años más tarde pasó a formar parte de Norteamérica). Este sitio es considerado como un lugar rico en fósiles, ya que se han hallado otros dos tipos de dinosaurios con cuernos y uno con pico de pato (hadrosaurios).

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2. Alessandro Bastianoni, italiano de 48 años, jugador de póquer, que ganó una fortuna gracias a su habilidad para las cartas, fue hallado muerto en un departamento de Miraflores, en Lima, Perú. Al parecer, decidió suicidarse con veneno mezclado con refresco tras haber perdido seiscientos mil dólares en dos campeonatos de póquer.

Su novia denunció su desaparición y dijo que la última vez que hablaron le dijo que había perdido mucho dinero. “Su voz denotaba una tristeza profunda.” En el departamento encontraron un maletín con ciento cuarenta mil dólares y una carta del puño y letra de Bastianoni en que pedía que se empleara el dinero para incinerar sus restos.

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3. Expertos y turistas están en espera de la floración de la llamada “flor más grande del mundo”. La Amorphophalus Titanum (Aro Gigante, en español) de más de un metro y medio del Jardín Botánico de Washington, Estados Unidos, está a punto de florecer y tiene a la expectativa a los botánicos, funcionarios y turistas que van a visitarla. Como si se tratara de una pieza de arte, esta rara, espléndida y gigante flor, muy pronto mostrará su gran conducto polinizador, que atrae a una gran cantidad de insectos de kilómetros a la de redonda.

 “Estamos nerviosos e ilusionados porque no sabemos cuándo va a ocurrir exactamente, creemos que será en los próximos días, lo que sabemos es que cuando ocurra será muy temprano por la mañana", dijo el moderador de seres vivos del museo, William McLaughlin. "Es muy exótica y muy extraña, nunca había visto nada igual. Es fantástica. No se ve esto todos los días. Se han situado dos cámaras para seguir el acontecimiento por streaming.

“La Titán” ―como la llama el experto― no tiene un ciclo de florecimiento anual. El tiempo entre brotes es impredecible, puede variar entre varios años y varias décadas. Esta flor necesita crear la suficiente energía para generar un brote tan espectacular. Además, apesta cuando brota", señala McLaughlin. Originaria de las selvas tropicales de Sumatra (Indonesia) y descubierta en 1878, "doce horas después de florecer desprende un olor fétido, como a carne podrida, durante otras doce, algo que impedirá estar cerca de ella durante mucho tiempo, pero es un evento excepcional desde el punto de vista de la botánica".

La planta tiene alrededor de siete años y "tenía el tamaño de un frijol cuando llegó al museo en 2007. Pesa más de ciento diez kilos y es su primer florecimiento. Cuando la planta brote dará una flor amarilla, la planta anterior que tuvimos fue carmesí. Una vez que florezca totalmente, permanecerá viva de 24 a 48 horas, luego se marchitará muy rápidamente", puntualiza McLaughlin.

"La Titán requiere unos cuidados muy especiales y una temperatura adecuada, tanto de día como de noche. En este momento el invernadero está a unos 32 grados, aunque son capaces de vivir en condiciones más frescas, de hasta quince grados". Una gran humedad y mucho espacio también son necesarios para un correcto crecimiento. "No se puede tener en casa", indica sonriendo.

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4. Una joven noruega, Marte Deborah Dalelv, tras denunciar a la policía que había sido violada por un compañero de trabajo, ha sido detenida, juzgada y condenada a dieciséis meses de cárcel por mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, falso testimonio y consumo de alcohol.

Parece una pesadilla o el guión de una película de serie B, pero es lo que le ha sucedido a la noruega Marte Deborah Dalelv en Dubái, según ha hecho público la víctima y ha confirmado el Emirates Centre for Human Rights (ECHR). “Informó a las autoridades de Dubái que había sido violada el 6 de marzo, pero le confiscaron el pasaporte y el dinero, y la encausaron cuatro días después”, señala el comunicado de esa organización de defensa de los derechos humanos.

Dalelv, una decoradora de 24 años que trabajaba en el vecino Catar, había viajado a Dubái unos días antes con otros compañeros. Una noche fueron a una discoteca y estuvieron bebiendo. En algún momento, la mujer pidió a uno de ellos que la acompañara de vuelta al hotel. “A la mañana siguiente al despertar [me di cuenta de que] me había violado, me había quitado la ropa y estaba tumbada boca abajo”.

Entonces acudió a la policía para presentar una denuncia, pero cuando el agente le preguntó si había recurrido a ellos “porque no le había gustado” la relación, comprendió que no le estaban creyendo. Empezó entonces su calvario. Fue enviada a prisión y acusada de haber mantenido relaciones sexuales fuera del matrimonio, algo que está penado en Dubái y en el resto de los miembros de la federación de Emiratos Árabes Unidos. Además, fue imputada por falso testimonio y consumo de alcohol sin tener licencia, un permiso que por otra parte sólo pueden obtener los residentes y que ningún establecimiento solicita.

Su agresor, cuya identidad no ha trascendido, deberá cumplir 13 meses de prisión por relaciones sexuales fuera del matrimonio. Para poder ganar un juicio por violación la legislación emiratí, basada en la Sharía o ley islámica, requiere que haya o una confesión del violador, o el testimonio de cuatro testigos varones y adultos.

“Este veredicto choca con nuestra noción de justicia. Es muy raro que alguien que denuncia una violación sea inculpada por delitos que en nuestra parte del mundo no se consideran tales”, ha declarado el ministro de Exteriores noruego, Espen Barth Eide. El caso muestra "la posición legal de la mujer en muchos países", ha añadido, para expresar el compromiso del Gobierno noruego con los derechos de la mujer, especialmente en este caso.

(El de Marte Deborah Dalelv no es un caso aislado. En 2008, la australiana Alicia Gali pasó ocho meses en una cárcel de Fuyaira, Emiratos Árabes, acusada de haber mantenido relaciones fuera del matrimonio. Gali trabajaba en un salón de belleza en el hotel Le Méridien. Una noche salió a tomas una copa con compañeros de trabajo. A la mañana siguiente, cuando despertó, aseguró encontrarse "desnuda, con costillas rotas y numerosos moratones". Cuando fue a poner una denuncia, no sabía que la ley local establece que una denuncia de violación sin pruebas equivale al delito de mantener relaciones extra matrimoniales. Los acusados testificaron que las relaciones fueron consentidas, ya que no existían pruebas de violación. Gali fue encarcelada durante ocho meses y luego puesta en libertad, en marzo de 2009.)

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5. Investigadores de la universidad escocesa de Saint Andrews ha descubierto nuevas evidencias que prueban que los delfines se llaman unos a otros por el nombre. Su estudio ha revelado que estos mamíferos marinos utilizan un silbido único para identificarse entre ellos. Cuando un delfín escucha que otro está imitando su señal acústica, responde a esa llamada repitiendo el sonido. El estudio, referido en concreto a la especie Tursiops truncatus, ha sido publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Hace tiempo que se sospechaba que los delfines se servían de silbidos distintivos para identificarse, de un modo similar al que los humanos utilizan los nombres. Antiguas investigaciones habían probado que estos animales recurrían a menudo a estas llamadas y que los miembros de un mismo grupo eran capaces de aprender a imitar sonidos no habituales.

No obstante, esta es la primera vez que se ha demostrado que los delfines responden cuando son llamados por su nombre. Para la investigación, los científicos grabaron a un grupo de delfines Tursiops y capturaron la señal acústica identificativa de cada animal. Después, reprodujeron estos sonidos mediante altavoces acuáticos. Así descubrieron que los especímenes solo respondían a su propia señal, imitándola.

El equipo de científicos sostiene que es un comportamiento típico de humanos. El doctor Vincent Janik, de la Unidad de Investigación de Mamíferos Marinos de la Universidad de Saint Andrews, apunta que esta habilidad probablemente ayude a los animales a mantenerse unidos en un grupo en su vasto hábitat acuático.

"La mayor parte del tiempo no pueden verse, ni pueden olerse debajo del mar, y el olfato es un sentido muy importante para que los mamíferos se reconozcan", explica el doctor Janik, "Tampoco tienden a quedar en un lugar concreto, así que no tienen nidos o madrigueras a las que volver".

Los investigadores creen que esta es la primera vez que se reconoce este comportamiento en un animal, aunque existen estudios que sugieren que algunas especies de loros utilizan sonidos para identificar a sus compañeros de grupo. El doctor Janik afirma que entender cómo esta habilidad ha evolucionado en paralelo en diferentes especies podría proporcionarnos más información sobre cómo se ha desarrollado la comunicación entre los humanos.

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6. Un estadounidense despierta sin memoria y hablando en sueco. El pasado febrero, Michael Boatwright, de 61 años, fue encontrado inconsciente en un motel de Palm Springs, California. En cuanto lo encontró, la policía lo trasladó a un centro médico.

No sabe qué le ha sucedido y no recuerda su pasado. Dice llamarse Johan Ek, aunque cuando lo encontraron tenía cuatro documentos -entre ellos un pasaporte-, que le identifican como Michael Thomas Boatwright. Las autoridades piensan que Boatwright podría haber participado en un torneo de tenis, ya que encontraron una mochila con ropa de deporte y raquetas.

Un mes después de su aparición, los médicos le diagnosticaron amnesia global transitoria, que puede durar meses; se trata de un síndrome poco común provocado por un trauma físico o emocional.

Tras una extenuante búsqueda, la policía ha encontrado, en los registros públicos suecos, documentos que podrían certificar que Boatwright vivió en Suecia durante 1981 y 2003. Algunos suecos lo han identificado como el estadounidense con gran interés por la historia medieval. Olof Sahlin declaró a Associated Press que lo conoció gracias a su interés por la historia. Lo definió como una persona “amable, simpática y un poco reservada”.

Lisa Hunt Vázquez, la trabajadora social asignada a este extraño caso, declaró a The Sun que Boatwright no puede valerse por sí mismo, no recuerda cómo sacar dinero de un cajero o cómo abordar un autobús; tampoco recuerda a su mujer ni a sus hijos.

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7. Olga Dogaru, rumana, asustada por los robos de su hijo Radu Dogaru, en su afán de protegerle quemó en una estufa casera los siete cuadros robados por Radu en 2012 en el Centro de Arte de Rotterdam (Kunsthal), Holanda.

Según su testimonio, aceptado por la justicia de su país, la banda de seis miembros de la que formaba parte Radu no logró vender a la mafia rusa ni tampoco a un modista rumano, las telas de Monet, Picasso, Matisse, Gauguin, Lucian Freud y Meyer de Haan sustraídas del Kunsthal.

Al ver que se estrechaba el cerco policiaco, Olga primero enterró las telas en el cementerio de una iglesia en el pueblo de Carcaliu, al este de Rumania. Desesperada, optó después por destruirlas en el fuego. “Prendieron en seguida y se quemaron del todo”, ha declarado.

Los fiscales rumanos aceptan que los cuadros han sido calcinados, pero el análisis de las supuestas cenizas pictóricas —que podría demorarse varios meses— continúa. A falta de informe definitivo, la dirección del Kunsthal, y los fiscales holandeses, se aferran a una versión esperanzadora de esta historia. Es decir, que Olga Doradu haya mentido y los cuadros aparezcan por fin. O que tal vez solo quemó unos pocos guardando el resto.
El robo del grupo de Radu, perpetrado el 16 de octubre de 2012, levantó una tormenta en Holanda. El Kunsthal de Rotterdam presumía de contar con un sistema de seguridad por computadora, manejado a distancia desde una central externa, que hubiera debido avisar a la policía en tiempo real en caso de asalto. Tanto es así, que la noche del robo no había guardas en el interior de la sala. Ni esa ni ninguna otra, y los holandeses se sienten burlados: los ladrones no fueron detenidos, pero fueron grabados a detalle por las cámaras internas de seguridad. Se les ve claramente entrar encapuchados, y salir con el botín.
En pocos minutos se perdieron los óleos Cabeza de arlequín, de Picasso (1971); La lectora en blanco y amarillo, de Henri Matisse (1919); El puente de Charing Cross y El puente de Waterloo, de Londres, dos pasteles de Claude Monet (1901); además de Mujer ante una ventana abierta, de Paul Gauguin (1888); Autorretrato, de Meyer de Haan (1889-1891), y Mujer con los ojos cerrados, pintado por Lucian Freud en 2002. Los cuadros están valorados en dieciocho millones de euros.

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8. Un hombre, de 45 años, falleció tras participar en un concurso de beber cerveza en las fiestas de la pedanía murciana de Gea y Truyols, Murcía, España.  Según testigos, el fallecido, licenciado en Historia y celador del Hospital Universitario de Morales Meseguer, ganó el concurso al beberse unos seis litros de cerveza en tan solo 20 minutos. Sorprendentemente, luego se sintió mal y vomitó, por lo que los vecinos pidieron auxilio médico.

Las bases del Gran Concurso de Cerveza son muy sencillas: hay que beber sin parar el mayor número de 'minis' de cerveza en 20 minutos y hasta que el cuerpo aguante. Al parecer, el cuerpo del licenciado no aguantó. Los servicios de emergencia recibieron un llamado sobre las nueve de la noche y al lugar acudió una ambulancia de Corvera, que trasladó al bebedor al hospital Virgen de la Arrixaca, con paro cardiorrespiratorio. El hombre llegó muerto a la puerta de Urgencias.

La pedanía ha suspendido las fiestas, en honor de la Virgen del Carmen, y decretado tres días de luto.

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9. Los calvinistas holandeses sufren una epidemia de sarampión por su negativa a vacunarse por motivos religiosos. La epidemia se ha desatado en el denominado Cinturón Bíblico holandés, zona de mayoría calvinista que cruza el país de oeste a este.

Lo que ha motivado un debate sobre el derecho del Estado a obligar a los padres a proteger a sus hijos de enfermedades infecciosas evitables. La cifra oficial de niños afectados asciende a 466, pero el Instituto Nacional de Salud Pública calcula que puede ser 10 veces mayor. “En esa comunidad, no todo el mundo acude al médico ni alerta a las autoridades sanitarias”, señalan los virólogos, que han puesto en marcha una campaña urgente de inoculación para seis mil bebés.

Su credo de los calvinistas les lleva a anteponer el “plan de Dios y las pruebas mandadas a sus criaturas”, a la evidencia científica sobre el riego y prevención del virus. Otros ortodoxos, por el contrario, admiten que la presión social les lleva a no vacunar a sus hijos. Los que abren la puerta al médico si acude a domicilio, actúan con vergüenza y a escondidas para no ser marginados por los suyos.

En 1971, la misma visión bíblica favoreció la aparición de una epidemia de poliomielitis que acabó con la vida de cinco menores y dejó con secuelas a otros 44. En 1999 hubo un segundo brote.

Aún no se alcanza el pico de la epidemia, y los reproches entre predicadores y políticos han adquirido dimensiones insospechadas. Los primeros ofrecen su apoyo pastoral a las familias y advierten, como Wouter Pieters, de que “nada hay por encima de la Biblia”. “Los servidores públicos pueden hablar en nombre propio, pero el creyente decide por sí mismo bajo la mirada del Señor”. Respondía así al llamamiento de la antigua ministra de Sanidad, Els Borst, a la vacunación. “No va en contra de Dios. Y si todo es voluntad divina, también lo son las vacunas”, dijo ella. Su postura fue refrendada por el propio primer ministro, Mark Rutte, creyente y protestante, que considera imposible “que el Creador quiera que estos niños sufran las consecuencias de una enfermedad peligrosa”. “En este mismo mundo creado por Él hay vacunas”, señaló, en su alocución semanal de los viernes. Edith Schippers, titular de la cartera de Sanidad, y miembro a su vez del partido en el poder, prefirió poner la nota pragmática: “Si bien el sarampión no es inocuo y no vacunar es un error, vivimos en un país libre”.

Con el debate acalorado, la senadora Heleen Dupuis, se ha atrevido a pedir que “el Estado proteja a los niños de sus padres”. “Es hora de abrir la discusión sobre la posibilidad de una vacunación obligatoria. También lo es la educación elemental. Otra manera, si se quiere, de forzar la voluntad paterna”, declaró en el informativo nocturno Nieuwsuur. A partir de aquí, la religión y la ciencia, enfrentadas como nunca, han cedido terreno al principio de la separación de la Iglesia y el Estado. Y las opiniones se han multiplicado. Desde el historiador Hans van der Jagt, estudioso del protestantismo nacional, que ha escrito en el rotativo De Volkskrant lo siguiente: “Los únicos que tienen la respuesta son los creyentes mismos. Pero estamos ante un grupo marginal y egoísta de ortodoxos protestantes […] Van desapareciendo, pero ni Rutte ni la sociedad puede cambiarles”. Al predicador y profesor de teología Arnold Huijgen, que lamenta “la falta de respeto del Estado, con sus constantes intromisiones, por las libertades ciudadanas”. “¿Adónde vamos a llegar?”, se pregunta. "Los virus forman parte del plan de Dios", dice un predicador.

Con la sociedad en vilo por la suerte de los niños enfermos, y el temor a que la epidemia salte al resto del país, El Instituto Nacional de Seguridad Pública preparaba seis mil cartas dirigidas a la comunidad calvinista para invitarla a vacunar a los niños.

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10. El oro que existe en la Tierra (y en el resto del Universo) tuvo su origen, según los últimos datos, en cataclismos cósmicos difíciles de imaginar, concretamente en el proceso de formación de agujeros negros como consecuencia de la colisión de estrellas.

Hace seis semanas se detectó un estallido de rayos gamma de corta duración (solo duró dos décimas de segundo), que es uno de los procesos más energéticos observables en el Universo, e inmediatamente se centraron en esa zona del cielo los más avanzados telescopios, porque los científicos quieren saber a qué se deben. Primero con el Magallanes, en Chile, y luego con el telescopio espacial Hubble se observaron los restos en luz visible y luz infrarroja de esta explosión.

Estas observaciones son las que mejor sostienen hasta ahora la hipótesis de que estos estallidos de rayos gamma proceden de la colisión de estrellas de neutrones, según científicos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian. El resplandor observable durante los días siguientes es lo que ha indicado que allí, por desintegración radiactiva, se crearon cantidades sustanciales de elementos químicos pesados, incluido el oro.

El oro es escaso en la Tierra (a pesar de que se calcula que están sin extraer el 80% de las reservas) y es también escaso en el Universo. Tampoco era muy accesible la hipótesis anterior, de hace unos 20 años, que situaba el origen del oro (y de muchos otros elementos pesados) en las explosiones estelares conocidas como supernovas. Precisamente de las supernovas surgen las estrellas de neutrones, densísimas y muy pequeñas. Si chocan dos estrellas de neutrones y se forma, como se cree, un agujero negro, en el proceso se podría decir que se emiten rayos y centellas.

“Hemos calculado que la materia eyectada tras la colisión es aproximadamente equivalente al 1% de la masa del Sol y que la cantidad de oro en ella es hasta 10 veces la masa de la Luna, lo que nos da un valor de mercado actual de 1 seguido por 28 ceros en dólares”, explicó medio en broma Edo Berger, que ha dirigido la investigación. Asegura que con este mecanismo (explosiones de este tipo se producen cada centena de miles de años en una galaxia) se puede justificar la formación de todo el oro del universo, aunque no descarta que las supernovas sean el origen de una pequeña parte. La reciente colisión se produjo en una galaxia similar a la Vía Láctea pero muy lejana. El brillo del estallido superó durante unos instantes el brillo total de la galaxia.


Cada día, una experiencia personal apuntalada en la imaginación por la memoria, las confesiones de un amigo o la conversación que escuchamos furtivos en un autobús o de la mesa de junto en un café y alguna noticia del periódico de cada día encierran la posibilidad de un relato que podría ser digno de contarse. Que una historia como argumento y trama encuentre a su novelista es tan improbable como que uno de esos alumnos inexistentes narre la novela de alguna de esas noticias que le he guardado. Por eso, entre otras razones, una buena novela tiene algo de imposible y siempre nos sorprende como un milagro.

30 de diciembre de 2012

La fecunda imaginación

Milan Kundera ha imaginado en el argumento de una de sus novelas una circunstancia y un personaje que son conocidos incluso por muchas personas que jamás leerán sus libros. La despedida (escrita en checo y publicada en 1972, también ha sido traducida como El vals del adiós), se desarrolla en un balnearia al que acuden mujeres que no pueden tener hijos.

El doctor Skreta, responsable del tratamiento para la fertilidad de esas mujeres, sabe que “es muy difícil obligar a la gente a tener en cuenta los intereses de sus descendientes durante el acto sexual” y está convencido de que “el hombre no puede seguir mezclando permanentemente el amor y la reproducción” y le interesa la “forma de practicar la reproducción sin amor”. Ante esa situación no encontró mejor remedio que fecundar a sus pacientes con su propio semen.

Con el riesgo de desprestigiar a los novelistas, su oficio y su fecunda imaginación, se podría pensar que la necia realidad se empeña en contradecirlos y nos muestra que tal vez sean atentos observadores pero aportan poco, muy poco a la relación de sucesos de este mundo.

Por su parte, el azar a veces urde tan bien sus hilos que la realidad pareciera una suma de coincidencias y hechos que guardan una estrecha relación. Acostumbrado a ellos, sólo les presto atención cuando llegan a mí sin buscarlos y con frecuencia ni siquiera tengo noticia de su existencia.


Ahora me entero que Cecil Jacobson, médico estadounidense, en los años ochenta del siglo XX, en su clínica de Virginia, siguió puntualmente las enseñanzas del personaje de Kundera. Exámenes de ADN mostraron que es el padre biológico de al menos setenta y cinco niños y que defraudó al menos a cincuenta y dos mujeres al inseminarlas con su propio semen. 

Fue condenado a cinco años de prisión, se le retiró su licencia para ejercer la medicina y se le concedió el Premio Ig Nobel de Biología en 1992, una burla y modelo de desprestigio por la vileza, bajeza o mezquindad y que debe su nombre a la palabra “ignoble” (innoble) y el apellido “Nobel”. Incluso se filmó una película para la televisión con el caso: The Babymaker: The Dr. Cecil Jacobson Story, también llamada Seeds of Deception, dirigida por Arlene Sanford en 1994.

Dos días después de conocer la historia de Cecil Jacobson, sin que tuviera interés en el tema ni buscara información, me enteré que David Gollancz, abogado inglés e hijo adoptivo, quiso saber quién era su padre biológico (otro hijo que realiza su telemaquia). Descubrió que es hijo de Bertold Wiesner, biólogo austriaco que fundó con su mujer, en los años cuarenta del siglo XX, una clínica de fertilización que alcanzó fama y renombre, la London Barton.

Otra vez las pruebas de ADN, en 2007, revelaron que en una muestra doce de las dieciocho personas nacidas gracias a los tratamientos de Wiesner eran sus hijos. ¡Dos tercios de los niños nacidos eran del propio Wiesner! Cálculos moderados sugieren que entre trescientos y seiscientos niños de los mil quinientos concebidos en la clínica London Barton entre los años cuarenta y sesenta pueden ser hijos de Wiesner, quien murió en 1972, mucho antes de que se descubrieran sus donaciones seminales. 

Nunca se sabrá con certeza el número de hijos que engendró y es probable que su mujer supiera sus fechorías o al menos sospechara de ellas pues destruyó los archivos de la clínica.

Hay que ser cauteloso con lo que uno imagina. Es probable que el Doctor Skreta, el personaje de Kundera, no haya sido el primero de esta pandilla de bribones, pero la única diferencia es que los otros dos son reales y han poblado la Tierra con sus muy particulares tratamientos contra la infertilidad. 

Si Milan Kundera en el ejercicio de su oficio hubiera imaginado sin la ayuda de la historia las fechorías de Wiesner y Jacobson, y es muy probable que así fuera, sólo se habrá demostrado, otra vez, además de que las mujeres pueden ser fértiles ante ciertos tratamientos (hay más maridos estériles de lo que se piensa), una verdad que no por sabida deja de sorprender: la naturaleza se empeña en imitar al arte y la realidad suele ser hija de la novela.


Adenda. Nota del 24 de mayo de 2017. Dice una nota del periódico fechada hoy en Ámsterdam: «Jan Karbaat, un médico fallecido en abril a los 89 años, inseminó en secreto durante décadas a decenas de mujeres que acudieron a su clínica de fertilidad holandesa. En vez de utilizar el esperma de los donantes anónimos que las clientas habían seleccionado por catálogo, Karbaat usaba el suyo.» Al parecer es una historia recurrente. Volvió a suceder la misma historia. Sigo convencido de que la naturaleza y la historia imitan al arte, pero la próxima vez que encuentre la misma historia (solo cambian los nombres y las circunstancias) empezaré a dudar del fecundo poder de la imaginación.

25 de mayo de 2011

En la oscuridad de algunas noches

Anoche escuché que mi hija tosía. Me levanté de la cama y fui a su habitación. No estoy seguro de que no estuviera despierta, abrió los ojos en cuanto puse la mano en su frente.

—Papi, ¿qué haces aquí?
—Vine a verte.
—Tengo tos. Tengo sed. No puedo respirar.
—Sí. Ahora te vas a aliviar.

Fui a la cocina. Le di una cucharada de jarabe y un vaso de agua. Le limpié la nariz. Le puse las almohadas, ligeramente altas. Se acomodó. Hablamos un momento del libro de Oliver Jeffers que estamos leyendo. Dejó de toser. Luego se durmió. Volví a mi cama con la satisfacción del deber cumplido, la pequeña vanidad de haber hecho levemente el bien.

En la mañana, al otro día, me dijo que había dormido mejor después de que fui a verla. Tal vez pensó que yo tenía algo que ver con su mejoría, con el sueño que durmió el resto de la noche.

Eso me preocupa, ella no sabe que mis atributos son muy limitados. Aunque es cierto que por un momento me sentí casi poderoso, capaz de darle a mi hija un sueño en paz en la oscuridad de la noche. Por fortuna, sólo por un momento. Luego me sentí casi un impostor.

Al otro día se fue a la escuela sin darse cuenta de que en las mañanas, como en todas las horas del día, soy infinitamente vulnerable, frágil, falible, que no tengo magia ni poder alguno, salvo en su imaginación y en la oscuridad de algunas noches cuando tiene tos.

20 de enero de 2011

La protagonista

Voy a escribir una novela, una historia de desamor, un encuentro a destiempo. Ya he imaginado la frágil línea argumental, el débil tejido de la trama, el punto de vista del narrador. Ahora estoy en busca de la protagonista. Debo ser muy cuidadoso en la elección, no puedo cometer otro error, ya serían demasiados. No puedo permitirme que suceda eso que en el cine y el teatro se llama miscast. En una novela, aunque cada género tiene lo suyo, puede suceder algo semejante, que un personaje no cumpla con las exigencias de su papel.

Yo necesito una protagonista de nombre sonoro, aristocrático. Una mujer joven, guapa antes que bonita, bella, de aspecto impecable y fácil sonrisa, educada, universitaria, con conocimientos de matemáticas, música e inglés. Será linda e inteligente. Debe tener una rotunda presencia cinematográfica y un perfil psicológico complejo y rico en matices. Una personalidad encantadora. No deberá faltarle gravedad de ánimo y carácter.

Tendrá convicciones e ideas firmes, que defenderá a lo largo de la novela. Deberá estar dispuesta a vivir las desventuras y sinsabores, las alegrías, escenas y circunstancias que yo escriba. En particular, se esforzará en el conflicto que define su personaje. Aceptará el vestuario, accesorios, peinados y maquillaje que le indique. Hablará con claridad y firmeza perfectas y tendrá, por último, el encanto personal, el ángel que el papel exige para que se gane la admiración incondicional de miles y miles de lectores.

Su presencia implica la aceptación de las condiciones, usos y costumbres comunes entre un escritor y sus personajes. Su disponibilidad y exclusividad serán absolutas, no deberá tener problemas de horario: las madrugadas, los fines de semana y las vacaciones son horas y días laborales para un autor. La protagonista estará dispuesta a trabajar en cuantos borradores y versiones sean necesarios para lograr el texto que anhelo, durante varios meses, quizá un año, y se someterá con perfecto estoicismo a las correcciones sin fin en busca de una prosa clara y precisa, pulida como un espejo.

Le aseguro que al final la recompensa habrá valido cualquier esfuerzo: se habrá convertido en una heroína de novela. Interesadas en el papel, favor de presentarse literaria y literalmente en la primera página del libro, aún en blanco, donde elegiré a mi protagonista. En cuanto encuentre a esa hija de la imaginación y el azar, de la literatura y la necesidad, empezaremos a trabajar en esa triste historia.

31 de diciembre de 2010

Oración

Que no pase un día sin escribir (Nulla dies sine linea, pedía Plino el Viejo), que no llegue la medianoche y me sorprenda con la página en blanco. Que esas palabras, esas frases y oraciones cifren el trabajo, el esfuerzo, la experiencia, la imaginación, las emociones: las vicisitudes del día. Que pueda llamar a las cosas por su nombre y contar la historia con claridad y precisión y decir las palabras justas del hambriento, del desolado, del que sufre y llora, del que ríe, del que canta y baila, del que mira y piensa, del que siente y goza, del que sueña, del que se ha enamorado. Que esa escritura nombre a los hombres y las mujeres que viven perplejos el don de la vida y buscan su camino con la ilusión y las miserias de cada día. Que la escritura sea palabra fija en tinta en el cuaderno y que sea tan gratificante y necesaria como el agua y el aire y el pan nuestro de cada día.

23 de septiembre de 2010

Francesca Woodman

Veo un libro sobre ella. Empieza a ganar fama y admiradores. Sobre Francesca Woodman y sus fotos se publican libros, se escriben ensayos. Yo tengo emociones e impresiones contradictorias. Más que la razón, una intuición que algunas veces ha guiado mi escritura me acerca a ella. Me hubiera gustado incorporarla a una novela que se va quedando atrás pero que no he olvidado del todo. Me hubiera gustado haber sabido de ella cuando escribí La rosa del calidoscopio, hablar de su vida y sus fotografías. Me hubiera sido muy útil para dibujar el ámbito de cierto personaje. Esta fotógrafa malograda tiene afinidades profundas con algo que imaginé. Así lo creo. Tanto, que a veces pienso que uno no imagina, simplemente encuentra. En este caso, a destiempo.