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10 de julio de 2023

William Burroughs, el héroe

En la calle Monterrey, 122, esquina con Chihuahua, en la colonia Roma de Ciudad de México, está el restaurante/bar Krikd's, que en los años cincuenta se llamó Bounty's, El lugar de la leyenda. Ocupa la planta baja de un edificio de otros tres pisos, de color morado y terracota.

El edificio y el Krikd's podrían pasar inadvertidos, el restaurante, que deja mucho que desear, es feo, viejo y no hablemos de los estrechos y minúsculos baños y su único lavabo. Pero la comida es muy buena y a buen precio, y a las tres de la tarde es muy difícil conseguir una mesa. El servicio, claro, es malo y apresurado. 

No tiene decoración, salvo dos fotografías grandes, enmarcadas en dos muros, a los que les urge una mano de pintura. En una de ellas, que tiene ya muchos años, están sentados a una mesa William Burroughs, Mick Jagger y Andy Warhol (me gusta imaginar que están en el Bounty's). En la otra foto, de Robert Mapplethorpe, de los años setenta, aparecen Patti Smith y William Burroughs. 

El edificio es conocido, y aún atrae a admiradores, fanáticos y curiosos porque en uno de los departamentos, William Burroughs mató a Joan Vollmer, su esposa, la noche del 6 de septiembre de 1951. Lo hizo intoxicado de alcohol y otras drogas, imitando el célebre pasaje de Guillermo Tell: Joan se puso contra la pared, colocó un vaso sobre su cabeza; él apuntó con su pistola y... falló.

El hecho es muy conocido, la primera anécdota de los poetas y escritores beatniks (Jack Kerouac, Lucien Carr o Allen Ginsberg, los Burroughs, entre otros). A algunos de ellos les encantaba México, en particular la capital: se divertían en los salones de baile, las corridas de toros, las peleas de gallos, la lucha libre, el box, los cabarets. La vida era barata; la comida, buena; la oferta de drogas muy estimulante, y la policía corrupta y la justicia no operaba. El paraíso.

Jorge García-Robles escribió La bala perdida, un libro sobre Burroughs y la muerte de Joan, y parece que una novela gráfica reciente tiene el mismo tema. La leyenda Burroughs sigue viva y muy activa; del crimen, hoy lo llamarían feminicidio, han pasado setenta y dos años.

Todo esto me lo cuenta apresurado el hombre del Krikd's, al que veo no como gerente, sino como dueño del restaurante y aun del edificio. Se alegró de que alguno de sus muchos comensales le preguntara por las fotos, y habló con orgullo de ellas. 

Debe de haber heredado de sus mayores el edificio. Conoce el lugar y su historia: debe de haber sido una historia muy viva en su familia por varias generaciones.

«Aquí venían, en este lugar, que se llamaba Bounty's, El lugar de la leyenda. Aquí comían y bebían. Vivían aquí arriba», dice orgulloso. «El departamento está rentado, ahí viven unas personas, pero todavía viene gente que quiere visitarlo, incluso del extranjero. Hace un mes atendí a unos canadienses. El departamento no se puede visitar.»

Puedo imaginarme el perfil del inquilino que paga un alquiler por vivir en el departamento en que estuvieron los beatniks, en el que Burroughs mató. No me extrañaría si vivir ahí tiene un sobrecosto.

La dinámica del restaurante no da para una charla reposada, pero mientras me demoro en pagarle la cuenta le pregunto qué opina de William Burroughs. Pregunta ociosa, está claro que es la figura clave, el héroe del lugar. 

21 de enero de 2018

Noticias de Alice Denham

Una mujer joven, guapa, de pie ante la máquina de escribir, tiene un cigarrillo en la mano izquierda, la derecha en jarras, mientras lee atenta las palabras que acaba de escribir. El peinado, el suéter y la falda, el bullet bra (sujetador bala, en forma de cono) resaltan las curvas y son típicos de los años sesenta. También, claro, la enorme, sólida y poderosa máquina de escribir. 

La foto de esa mujer ante la máquina y su texto es tan interesante que aparece con frecuencia en la Red, y ella ha sido confundida con Maria Callas y Clarice Lispector, entre otras mujeres célebres. Ahora, en Escrituras Mecánicas* sabemos que se trata de Alice Denham, escritora, periodista, actriz y modelo cuya trayectoria de vida daría material de sobra para una novela nada aburrida.

Alice Denham nació en 1927, se graduó en la Universidad de Rochester y se marchó a Nueva York en busca de fama literaria y aventuras románticas Nadie podría decir que fracasó en sus propósitos. Su libro de memorias Sleeping With Bad Boys: A Juicy Tell-All of Literary New York in the Fifties and Sixties (existe edición española: Durmiendo con chicos malos, Ed. Huerga y Fierro) es también una crónica sobre Nueva York en los años cincuenta y sesenta en la que cuenta sus aventuras literarias y también sus amoríos con James Dean y Philip Roth entre muchos otros, y también por qué rechazó a Normal Mailer, entre muchos otros. Amiga de Gore Vidal y Truman Capote, tenía opiniones literarias polémicas y fue una dura crítica de Jack Kerouac. 

Alice Denham actúo en muchas películas, a veces bajo seudónimos, y fue un personaje central de la vida cultural y social de Nueva York, y fue célebre entre editores, publicistas, productores de cine, actores y escritores. «Manhattan was a river of men flowing past my door, and when I was thirsty, I drank», y «Every month I had a mad new crush, a fabulous new romance» escribió, según la nota que le dedicó el New York Times en febrero de 2016, cuando murió a la edad de 89 años.

Alice Denham modelaba y posaba para comerciales, aparecía con frecuencia en la portada de las revistas, pero el punto culminante de esa faceta de su vida es haber sido la única mujer en publicar un cuento, «Deal», y posar en las páginas centrales del mismo número de Playboy, en julio de 1956.

Entre sus novelas se cuentan My Darling From the Lions (1967), Amo (1974); Secrets of San Miguel (2013) es una memoria de sus frecuentes temporadas en San Miguel de Allende, donde era muy conocida entre la comunidad de artistas estadounidenses que viven ahí. En las calles de San Miguel conoció a John Mueller, su segundo marido, que la acompañó hasta el final.

Alice Denham, feminista militante, mujer libre, coqueta, descarada, hizo de su vida una aventura no exenta de imaginación literaria. El obituario del New York Times ofrece una cita reveladora: «Sexual friendships taught me politics, race, class, countries, temperaments, occupations, all useful for a novelist, but that wasn’t my motive. Sex, was my great adventure».

En la Red hay información y muchas fotos de Alice Denham, algunas de ellas ante su máquina de escribir. Me parece que esa serie acabará por definirla y representarla, mucho más que aquellas fotos para Playboy. Después de todo, no hay muchas reinas de la belleza que aparezcan desnudas en las revistas y además sean recordadas como escritoras.

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* Escrituras Mecánicas es un portal dedicado a celebrar con nostalgia la máquina de escribir (https://escriturasmecanicas.wordpress.com), donde se había publicado una foto de Alice Denham bajo otro nombre. Con esta nota rectificamos ese error y publicamos una serie de fotos, entre ellas la más conocida con su máquina de escribir.