9 de abril de 2013

El peso de una novela

Algunas historias parecieran tan frágiles y delicadas como las alas de una mariposa por la transparencia de su prosa y su impecable precisión, pero en cada página se revelan tan fuertes, duras y poderosas como la cornamenta del rey de los antílopes.

Algunas novelas son tan bellas y verdaderas que a cada página crece el goce de la lectura tanto como el asombro y la dicha de leer un libro tan bueno. Con la impunidad del cazador furtivo, con la inocencia de la presa, me he sumergido en estas páginas para descubrir que el peso y la huella de un libro en el ánimo y la memoria se miden por su escritura verdadera tanto como su sabiduría para contar su historia con autoridad y mostrar la complejidad infinita de su pequeño mundo real.


Esta novela es dura y definitiva como un disparo en la pradera, vertical como un acantilado, sensible como el miedo, profunda como el instinto. En ella caben el hombre y el antílope, las estaciones y sus ciclos de vida, el depredador mayor y la lucha por las hembras y el poder, la lucha ritual y abierta en el reino animal, la torpe y acaso imposible relación con una mujer, el canto de una armónica que impide la relación con otros hombres, la decadencia y por tanto el principio del fin de un reinado y de una vida.

Aquí se cuenta una historia, pero también sucede un lenguaje, un ritmo, una sabiduría narrativa. Todo cabe en la novela porque todo está en su sitio. Todo brilla y sucede en armonía porque todo está en equilibrio, los rivales antagonistas, los diáfanos misterios, la intimidad del orden de la vida, la terrible belleza de un mundo cruel, el mejor de los mundos posibles, según Leibniz.

Una línea de prosa puede y debe ser tan perfecta e invariable como un verso de un poema, sentenció Flaubert, y tal vez Erri de Luca lo tenía muy presente mientras componía con maestría y dueño pleno de su oficio Il peso della farfalla (El peso de la mariposa; Sexto Piso), impecable pieza de escritura, novela ejemplar, asombrosa del título a la última palabra. La belleza sucede y suele ser inexplicable.