6 de agosto de 2012

Adiós, Solitario George


Le decían Solitario George y fue una tortuga gigante macho que le hacía honor a su apodo. Con su muerte, desaparece su subespecie, pues era el último individuo de las Galápagos. Dicen las crónicas que tenía más de cien años y que no se reprodujo a pesar de estar inscrito en un programa de crianza en cautiverio. La prensa rosa y las revistas del corazón no han dado cuenta del suceso, lo que no deja de sorprender, pues la desgracia ambientalista tiene un alto contenido sexual.

Cuentan los cables de prensa que Solitario George fue el centro de "varias iniciativas para intentar que se reprodujera, inicialmente con hembras de la especie de volcán Wolf, de la isla Isabela". Todo ello suena muy sexy, tanto, que George consiguió aparearse con ellas "tras quince años de convivencia", pero no hubo descendencia. Luego, llevaron a su "corral hembras de la especie de la isla Española", y con ellas tampoco se reprodujo.

Las notas no dicen mucho más, pero al parecer no había un problema biológico o una enfermedad. Entonces, ¿qué sucedió, George? ¿Pensaste alguna vez lo que podría decir Darwin, quien seguro conoció a tu abuelo, cuando visitó tu archipiélago? ¿Tomaste en cuenta que tu rechazo a la paternidad implicaba la extinción de tu especie? ¿Te asustaba acaso la paternidad, porque las responsabilidades son eternas, como dijo un poeta?

No sé si George tenía una posición ética sustentada en un pensamiento filosófico radical, una suerte de nihilismo que lo llevó a renunciar a la presencia de su especie en la Tierra. No sé si padecía una depresión crónica que lo indujo, tras muchos años de sufrimiento y reflexión, a comprender que la reproducción puede ser un acto terriblemente irresponsable. Tal vez George se fue quedando solo porque el hombre llevó a las Galápagos a las cabras, especie que diezmó el hábitat de la zona y llevó a esas tortugas al borde de la extinción y entonces quiso evitar el dolor y el sufrimiento a sus descendientes.

Yo lamento que muera el último espécimen de una especie, pero tal vez George se coloca a la vanguardia de cierto ambientalismo radical, de la llamada ecología profunda, no muy lejos de las tesis de Les U. Knight, quien convencido de que la sobrepoblación humana es la causa de los males de nuestro planeta, ha fundado el Movimiento por la Extinción Voluntaria de la Humanidad (Voluntary Human Extinction Movement) con el lema: "Que tengamos una larga vida y luego nos extingamos" (May We Live Long and Die Out). El Movimiento de Knight asegura que "la lenta desaparición de la especie humana a través del cese voluntario de la procreación le permitirá a la biosfera terrestre recuperar la salud."

¿Qué dirías a todo esto, Solitario George? A mí todo esto me deja muy mal sabor de boca. La extinción de tu especie es triste y otra señal de alarma. Si lo que querías era darnos una lección y decirnos una vez más que algo no anda bien con el planeta, lo has conseguido. Por un momento hasta he tenido el deseo de visitar las Galápagos, un viaje largo y complicado que no estaba en mis planes, pero desde la mesa de la cocina de mi casa pienso que sin ti esa visita ya no tendría sentido. No sé si es un consuelo saber que tuviste una larga vida y luego te extinguiste. No lo sé porque tu muerte no es sólo la de un individuo. Adiós, Solitario George. Adiós, contigo, a otra especie.