28 de abril de 2014

Sobretarde

Las tardes a las tardes son iguales

Jorge Luis Borges


Son las dieciocho horas de esta tarde, y de todas no tengo ninguna. Su luz se pone vieja en el aire que palpa, y se agazapa en las cosas, en la mesa, en la taza, en la nube gris que arrastra una muerte por lluvia. Es huérfana de luna y fugaz como un paseo en bicicleta, como una canción, como la danza del agua, como una quimera. Huelen a noche sus pájaros, su fatiga, su memoria, sus parejas. El Sol cede rojizo de pena, porque sabe del sutil despertar de las estrellas. Yo la siento compañera, amiga del ocio y la escritura, de los sueños, de la espera. Mañana la evocaré, o la olvidaré sin nostalgia, con otra luz, en su gemela, si es verdad que las tardes...